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miércoles, 14 de diciembre de 2011

El entierro de Emilia Pedranzani II


(flor podrida de mi patio)

Ayer pusieron flores sobre un pecho que llevaba mi nombre pero que no era el mío. La perversidad de las flores jugaba con unos senos fríos que llevaban mi nombre pero que no eran los mios.
A mi abuelo, que solía ofrendar al útero de otra Emilia, un día, se le hundió el pie en aquella tierra maldita , arrastrado hacia adentro por la superstición del pueblo. Había quedado tan impresionado que lo contaba en voz baja a sus hermanas y guardaba el silencio de sus hermosas manos negras un futuro prodigio...sus manos, eran tan bellas, si muy bellas. Poco tiempo después mi abuelo regresaba al útero de su madre Emilia.
Ayer empujaron al encierro a otra Emilia ( entre cuatro paredes mas chicas que la superficie de esta cama donde,ahora, yace aun mi cuerpo respirando) No hubo para ella ningún pariente recién horneado al manicomio que predicara sobre su regreso hacia los dioses paganos, de su regreso a la divina vagina de Afrodita. Si, fraternos sollozos y alguna que otra sonrisa, en particular las mías.
Aquella ciudad de los muertos vigila con sus cercos a dos Emilias, Emilias que hilaron sus años para que aquel sitio terminara siendo dueño del abrazo de sus huesos, pero esta Emilia ya fue de la tierra antes de que se le diera un nombre,esta Emilia nunca estará allí... porque nunca tuvo nombre.

sábado, 29 de enero de 2011

Entre Cordial y Meñique


Hay una pequeña muerte en el orificio de mi dedo anular
un instante vacío de 36 primos
unas mesas infinitas
con espinas en los pies
la felicidad simple
la memoria conformista
corandome de adelfas la cabeza
cielo de eucaliptos
la tormenta de gritos brutos
de arrugas sonrientes
cuervos, miles de ellos
el terror de las luces malas
Así fue la primera vez q vi mi alma ,
a través de mi cara llena de cicatrices
en un espejo manchado
de una lluvia de verano
Nunca fui buen auriga del miedo
entonces cuando el carrusel se desbocó
yo decidí cubrir mi rostro de hojas y suicidarme

La inmensa iguana y
sus 3 dias quieta en un mismo lugar
la terrible perdición entre maizales
las noches apoderándose de las velas
eso es lo que hay, eso es lo que queda
muerte, olvido en el orificio de mi dedo anular

(La señora de la foto es mi bisabuela Delia, dueña de Rumihuasi, todo lo escrito son recuerdos de ese lugar y el campo de mi abuelo Humberto)

lunes, 29 de noviembre de 2010

El libro de las mutaciones (la familia)


Partiéndome en 0
siento el temblor de la muerte galopando
y el olor a miedo pesandome la espalda.
Dejemosle a los héroes beber de la sangre!
y que recobren la voz de la vida
para que reprochen el abatimiento
de las familias decadentes
violándose las venas
para dejar en la tierra su descendencia .
El linaje vencido no predispone
que estos cosmos de genes
nos hagan a todos compatibles
Mi abuela me ha agradecido la juventud
y yo abrazándola me había sentido moretoneada por la vejez
Nadie me dijo que caería en esta carne
Ni que a la gloria se la comerían los cínicos
Ni que bajo la tierra me esperarían las torturas de carcajadas
Me reina con los diálogos de las cenizas
y los monólogos de las penas
vaginal y falico, es decir humano
deseo divino que a tantos nos has trastabillado los errores
bueyes de lomos brillantes,
transpiración, esfuerzo y sangre
vibrando en los pechos
somos uno tan diversos
y cuantas veces se posaron en el espejo viejo de Delia
los argumentos de la estética
y las arrugas y el ruido del fin
que nos nace congénito entre las esferas
campos de las 7 y charlas de luces tenues
en los almohadones mullidos de libido
Agradezco la extraña manifestación de coincidencias
que me metieron con savia blanca de adelfas
nadando en contra la corriente
construyendo cuevas con espinas y hojas de eucaliptos
y siendo esta que fue , vino y se irá
llevando hacia otros cuerpo
las voz salvaje del linaje.


tengo mucho miedo