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martes, 6 de julio de 2010

anteojos (dedicado a todos mis ciegos: Tomàs, Carla,Pira, Flor, Julia,Nico,ma,pa.)






Anoche me fui a dormir con anteojos, y no pude diferenciar sueño de la vigilia, me tocaba la nariz y luego comenzaba a sacarme la piel para cambiar de cara, mientras escuchaba una boca en mi oído que decía: te amo. Fue tan real que tenía el brillo del azúcar en la parte superior de mi nariz. En el cuadro de los marcos de mis anteojos vi a Marco Aurelio usando Raybans para que no lo gloriasen, pero todo sin el humo, difuminado, matizado, parecía cotidiano. Y las condenas más grandes para los que sueñan son que sus sueños sean iguales a la vigilia y que sus camas no caminen. Me levanté esta mañana con los anteojos puestos, tocándome la nariz y con una boca en mi espalda que decía te amo. Entonces cuando me saquè los anteojos y vi todo difuminado dudè de si realmente había alguien abrazádo a mi espalda, me levanté, bostecé, y cuando fui al baño y comencé a sacarme la piel me dije : “buen día Marco Aurelio, uh! había caído en el completo olvido de mi mismo!” … a mi espalda… usted mismo.
19/12/09

Iluminati




La luz entra tímidamente pálida, desmembrada por los filtros de la cortina. Delimita a las cosas en sus propios seres a penas remarcándolos, a penas los toca , gatea, acaricia, luego se expande dominando cada espacio y finalmente descubre a los amantes. Los amantes despegan los ojos de sus cuerpos y no sus cuerpos de sus cuerpos.
Más tarde cuando se hace cítrico el tiempo, la luz entra anaranjada, y los amantes vuelven a enroscar las piernas mientras las horas rodan a mandarinas por la piel cuesta abajo . Ahora todo está desvelado, no hay ni una duda que los que están entre las sábanas enredadas son ellos. Se duermen mientras la luz resiste en espiarlos hasta ser asesinada por el ocaso y su primer suspiro de oscuridad. Sólo entonces cuando los rayos retiran sus dedos de la habitación y los objetos van perdiendo su diferencia el uno con el otro, sólo entonces Él se levanta se prende los pantalones y se va. La noche se precipita con un hambre voraz ante todos los seres para ensimismarlos, ya no somos diferentes del resto del mundo, las líneas, los contornos son cortados con las garras de las tinieblas, desanudados por el tenebroso crepúsculo, Ella con la mirada en pena sólo se acurruca en soledad y se pierde con todo y todos en noche, ella ahora también es sombra.
20/12/09

Blanco

Blanca la muchacha
Blanca la cortina
Blanco el balcón
Candida la muchacha
Pálida la cortina
Gris el balcón
Negros sus ojos.

XI





Tomo bocanadas de tiempo
Con mis dedos verdes
Que acarician su clorofila púdica
El arado ha surcado el cielo
Tu furtiva corres de la noche
Y del naranja de ciudades en vigilia
Corres hacia tu lecho fugitivo
La luna espejito afilado
Viene a clavarse menguante en tu pecho
Las estrellas caen pinchando cual rosetas

Corro, yo, prófuga de esta noche herida
Pero mi cama se me huye como dolida
No me queda más que esconderme en los suburbios
De tu alma, en cuanto a mí, dormida.
30/11/09

Abadía . (dedicado a Hadandoniu o como se escriba)





Estas sentada a la derecha de dios padre todo poderoso
Mientras degustas la luz pálida que entra por un vitral donde desvaría lúdicamente el polvo
Y descubres que el barroco quedó embebido en los poros de estos muros tempestuosos
Las miradas severas de los hieráticos tienen un brillo encendido
Evocan la fe de la criatura que es de ciclos
Y sus bocas esbozan leves sonrisas que guían en silencio las almas de los perdidos
Quedarán atrapados en las bóvedas de estos arcos los arrojados suspiros
y luego serán esparcidos como estrellas en los techos de un azul carcomido.
En la nave derecha se sienta los desahuciados a contar sus delirios
Los escucha el eco cavernoso de una voz sin sonido.
La hora da comienzo al ritual ,
Los profanos siguen en sus asientos con los huesos roídos
Crucificados por la paz oscura y la gravedad inocua de los pecados cometidos
Transeúntes! se mezcló en su camino un soplo húmedo y frio
los llamo a quedarse dentro de este santuario
, sin razones aparentes, por la eternidad de los siglos . 11/09

Umbra pacis (pertenecen acá también poemas a partir del 19/11/09) Descripción científica : hoy Las camisas de los 90.





Las camisas de los noventa eran de una contextura ancha, con estampados varios: cuadrillé, floreado hawaino, o el arrugado (este último era el más conveniente porque no habìa que plancharlas). Poseía en su extremo superior de cada brazo dos hombreras, estas según dice Freud era el resentimiento de las mujeres por la falta de falo, porque junto a la amplitud de las camisas sumado a los grandes hombros formaban lo que se llama una típica contextura masculina (dejando de lado a los hombre sensibles que suelen ser de contextura chica ). Los inconvenientes con estos adeptos eran la falta de expresión como por ejemplo cuando se intentaba hacer el gesto “no sé” o más bien conocido “que se yo” las mujeres quedaba sin cuello alguno, gollete dirìan especialistas como Julia Vigliocco. Otro inconveniente “tabla” era la posición en que quedaban los pechos, evidentemente cerca del ombligo/pupo, pero eso se solucionaba con los corpiños cucuruchos inspiración basada en la cabeza del hombre de lata del Mago de Oz. Pero no todo era negativo, hoy bien sabemos que las hombreras eran sólo para épocas en que la gente no era tan individualista y uno podía prestar “un acolchonado hombro amigo”. Y escribo esto tan profundo porque sé que será , sé que se comenzarán a usar de nuevo las hombreras y luego yo seré tan importante como Nietzsche que dijo que Dios había muerto y que renacería el superhombre, el individualista.

Dedicado a Lautaro Barbaglia porque con èl me puse esa horrible camisa de los 90' y a Ivon por ser mi amiga noventosa :)

Inodoro: esos días




Hay días tan completamente insípidos, incoloros, inodoros
Que no hay contornos firmes, simples flaquezas y resortes y cosquillas y temblores vaporosos
Que las líneas son rayas intercaladas, Zebras con Z
Que titubeo, balbuceo, babeo, lloriqueo un poco y luego río a muletilla,
Que pierdo la mirada en el cielo raso,
Que el sonido es una regularidad de goteo
que permite adormentar tus parpados de ébano
Que los decires son una bolsa que queres revolear y quemarte dentro
Que preferís que te empujen, te lleven de los pelos, te cacheteen, te rasguñen
para que sólo des un paso en falso
caigas entre las hachas de laberintos,
un péndulo se detenga en tu esternón,
y sólo tengas certeza de tu cadena de suspiros.

29/09/09