
Anoche me fui a dormir con anteojos, y no pude diferenciar sueño de la vigilia, me tocaba la nariz y luego comenzaba a sacarme la piel para cambiar de cara, mientras escuchaba una boca en mi oído que decía: te amo. Fue tan real que tenía el brillo del azúcar en la parte superior de mi nariz. En el cuadro de los marcos de mis anteojos vi a Marco Aurelio usando Raybans para que no lo gloriasen, pero todo sin el humo, difuminado, matizado, parecía cotidiano. Y las condenas más grandes para los que sueñan son que sus sueños sean iguales a la vigilia y que sus camas no caminen. Me levanté esta mañana con los anteojos puestos, tocándome la nariz y con una boca en mi espalda que decía te amo. Entonces cuando me saquè los anteojos y vi todo difuminado dudè de si realmente había alguien abrazádo a mi espalda, me levanté, bostecé, y cuando fui al baño y comencé a sacarme la piel me dije : “buen día Marco Aurelio, uh! había caído en el completo olvido de mi mismo!” … a mi espalda… usted mismo.
19/12/09


No hay comentarios:
Publicar un comentario