
La noche te sabe a granulado de estrellas
Cristales de azúcar se difuminan
Son fugitivas de la confesión
Pues no quieren vanagloriarse de su gloria
De que son las más bellas de cualquier rincón
Ahora miro este suelo y recuerdo
Que soñé que se me caía el cielo
Que habría una lluvia de brillantina
Que las nubes azucaradas eran de algodón
Pero luego de la grandeza viene el aluvión
Y el cielo es una gran paleta
De rojos y violetas
Mezclados por manos invisibles
La lluvia ahora son alfileres
Y las nubes caras de monstros temibles
Soy placenta y nado en un vientre encumbrado
En estas cortinas rojas que cierran el día
Un deja vu memoriza mis pestilentes hados
Recuerdo los cielos profundos
Y el grito agudo que se ahogó
Recuerdo que de los más bajos cielos vengo yo.
27 de julio de 2009


No hay comentarios:
Publicar un comentario