Si apuñalo la palabra con la punta de la lengua
y mis pies son un serrucho
y me llevan a pasear en una silla en luto
te iré a visitar cuando tenga la cabeza con vendas
y una flor de algodón
dos perlas negras en las pupilas
las agujas en el abismo de mis pechos
y el silencio escapándose en mi puño, entre mis dedos
entonces volveré y comeré ananá de la heladera
al lado de una bolsa de consorcio
donde están los sesos de tu destrozada cabeza
01 de marzo de 2010


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