
Los otros días descubrí el orden del orbe, simplemente me senté frente a un estanque de agua, los
patos y las ranas en sus albores matinales cantaban.
Cuando las ranas croaban los patos suspendían sus alas, se quedaban quietas.
Eran mensajes misteriosos, de una noche en los montes, desde el sonido gutural que exhalaban sus encantos
poco propios de su aspecto. A las ranas las acompañaban unas pisadas en las piedras que resuenan en su
eco sin respuesta a las abandonadas estrellas.
Cuando los patos graznaban buscaban emitir una acústica, las ranas feas en mi mente, con las rocas se
mimetizaban.
Ellos aleteaban un cielo de agua y sus infinitas formas varios mundos creaban. Se respiraban plumas como
hojas secas. Blancos en la mugre de un estanque donde algunos aún nos emocionamos y buscamos la
sinopsis de nuestras vidas
Es tan distinto quizá lo hayamos olvidado, quizá ese estanque sucio en realidad no sea nada, pero fue mi
paz , allí encontré mi orden.


No hay comentarios:
Publicar un comentario