


Llueve, llueve, el negro King canta profundamente seductor en la música baja, de vez en cuando a alguna chica se le paraliza el corazón , se le cae la bombacha y grita. Catulo en la traducción insulta a Lesbia , le dice que no hay nada más barato e insignificante que ella, pero que no puede creer que la siga amando, y yo junto las secas fresias del jarrón, guardo algunas para imaginarme su remoto olor y otras me las coloco en la cabeza mientras juro caer en las límpidas aguas del sueño eterno como Ofelia. (30 de octubre de 2009)


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