
Cuando sucedía, eran rocallosas en las piernas
Y los poros, bocas abiertas en busca de pipas
Transpiraba y las gotas al comienzo eran lunares del espacio
Al juntarse, yo era agua, muy cerca Mercurio
Tan suaves esos roces sin satélites, compulsivos
Que me desgranaba en el sin sentido
Transpiraba y el calor del erotismo
Arde Febo, evaporaba mis gemidos
Simplemente una silueta que se desvanecía en el humo de mil cigarrillos
Trastocaba las oscuridades y las lumbres del primer rayo
Era bruma y a veces emanación
Un suspiro elevado en el remolino de mil gotas me condensaba en el cielo
Me rearmo en un trémulo silencio a tempestad,
De corrientes frías, esponjosas y nebulosas
Cuando me pesa el alma, no resisto más mi propio peso
Y me precipito como un ave salvaje,
La tierra me desayuna hasta que yo sea un exceso
Me descubro desnuda en el lodo bermejo,
Un planeta pequeño interno rodando en el suelo
El agua es mía, su sonido: la calma del silencio


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