
La utlima vez que lo ví me daba la espalda, buscaban en cajones lo que le faltaba. Tenia una lista con cosas anotadas, y entre ellas como un asunto pendiente mi nombre porque si no se lo olvidaba. Una vez lejana me apuñalaron por la espalda , y la voz prudente me dijo “basta”. Ahora de mis pocas vidas, más de una vez desfallezco , busco una pala, hago un pozo muy profundo y canto como un juglar, elijo flores silvestres, no invito a nadie y me voy a enterrar. Espero que algunas vez un olmo me crezca consumiendo mis entrañas, dueño de mis sombras , y de mis brillos atravesados por hojas dentadas, y que tenga un tronco robusto pero fisurado antes tantas experiencias ingratas.
2/01/10


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